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martes 1 de noviembre de 2011

EN TORNO A LOS MITOS

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I.          Aspectos preliminares

1.1.     Reflexiones en torno a una definición de “mito”

La palabra “mito” –cuya etimología deriva de la palabra griega μῦθος[1]– tiene como primera acepción del Diccionario de la Real Academia española (DRAE) la siguiente: “Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad” (RAE, 2011, ¶ 1). Esta definición aparte de concisa, refiere una de las principales vertientes por las cuales discurre el cauce de la conceptualización del mito. Siguiendo ello, Ortiz (1973) señala que “los mitos son incoherentes; reflejan una estructura de pensamiento diferente a la nuestra. Tratan sobre acciones desarrolladas en un tiempo remoto y primordial en el que realizaron los actos-normas o actos modelos” (p. 1).
Siendo, por lo tanto, los rasgos más definitorios de este tipo de relatos el ser tradicionales y que refieren acontecimientos increíbles protagonizados por dioses, semidioses o héroes, en otras palabras, seres mágicos o sobrenaturales. También es característico de este tipo de narración el estar relacionado con la explicación acerca de los orígenes del universo y los seres que lo habitan, con la formación del mundo y sus grandes acontecimientos fundacionales. Esto último se ve refrendado por lo indicado en la segunda acepción DRAE para “mito”: “Historia ficticia o personaje literario o artístico que condensa alguna realidad humana de significación universal” (2011, ¶ 2). Reyes coincide con esta perspectiva al indicar que “(…) mito es una categoría útil. Nos remite a una narración altamente significativa y creíble para un pueblo” (2008, pp. 15-16).

1.2.       Origen y finalidad

Los misterios del mundo: la muerte, la sucesión del día y la noche, los fenómenos naturales, etc., han apasionado y atraído a los hombres de todos los tiempos. Los fascinantes cambios de la naturaleza, los problemas de la vida, el dolor de la muerte y el ansia de seguir viviendo en otro mundo, han preocupado profundamente la inteligencia los seres humanos. La primera explicación que dio el ser humano a tales cuestionamientos fue mediante narraciones fantásticas mediante las cuales, por medio de símbolos, alegorizaba estos hechos y hallaba la explicación a lo inexplicable. Esta narración es el mito.
Ergo, el mito es una narración de carácter religioso. Más adelante, con el transcurrir del tiempo, se desgajarían progresivamente, la filosofía, las ciencias, la literatura, etc., como áreas del conocimiento que pluralizan las perspectivas del conocimiento humano. Debemos recordar que la religión es una de las primeras maneras en que el ser humano intenta explicar lo inexplicable para él y dar un sentido a lo que le rodea[3]. A las preguntas básicas que definen el conocimiento: ¿qué?, ¿por qué?, ¿para qué?, se responde respectivamente con la simple observación, la ciencia y la filosofía. En un principio, se respondía a todas ellas con la mitología, que dio pie a las religiones[4].
Los antiguos griegos, romanos, hindúes, egipcios, escandinavos, peruanos se preocuparon de aquellos eternos problemas e intentaron resolverlos creando una fantástica mitología, esto es, un mundo lleno de dioses y mitos. Así instituyeron los griegos su religión y dramatizaron el universo, poblándolo con una jerarquía de dioses. Como el hombre antiguo tenía pocos conocimientos verdaderos que sirviesen de guía, contaba con su poderosa imaginación para todo lo que fuese misterioso. Poblaron el mundo con una numerosa variedad de dioses que corresponden a todas las manifestaciones de lo bello o lo terrible del mundo, con todas las energías y procesos de la naturaleza. Ninguna estrella brilló en el firmamento; ninguna nube veló la claridad del día; ningún viento azotó las hojas, sin que ellos vieran en su imaginación un dios para cada uno de estos fenómenos.
La conclusión a la que es inevitable llegar es que todas las cosas eran concebidas como producto de la voluntad, el deseo o la actuación de los dioses. Esta es la síntesis del pensamiento del hombre antiguo, de la más intelectual de todas las culturas del pasado, y así interpretaron el mundo y la vida[5].Este fue el origen de todas las culturas. Pero algunas superaron el estadío cultural “primitivo” que era enmarcado por la creencia (mito) y adoptaron a la ciencia y la filosofía como pilotos de su evolución cultural.
Podemos definir cuatro grandes finalidades del mito: A) la primera es contar con una forma de entender al mundo y comprenderlo para poder vivir en él, no quedándose con la mera apariencia de caos sino formulando una explicación alternativa de la realidad; B) la segunda es recordar cuáles son los orígenes de la comunidad o las grandes enseñanzas que ha recibido y que nunca debe olvidar; C) la tercera es mostrar ejemplos espirituales y prácticos que se deben imitar para poder vivir en comunidad, no limitándose solamente a conocerlos ni entenderlos, sino llevándolos a la vida cotidiana; y D) cuarto, constituirse en un marco de referencia común para toda la comunidad, dando coherencia y unidad al grupo y su identidad cultural.
                                                                                                                                                                                                                              
1.3.        Relación y diferencia entre “mito” y “mitología”

Lo primero que debemos tomar en consideración es la distinción entre mito y mitología. El primero es –desde una perspectiva fenomenológica–  el hecho en sí que da sentido a la existencia del segundo. El mito es tal desde que hay un grupo social que lo asume como real y explica su realidad (creación del universo, por ejemplo) desde dicho referente. Ergo, el mito lo es propiamente dicho mientras haya alguien que crea en él. Cuando eso deja de suceder, entonces aparece la mitología.
La palabra “mitología” (Del lat. mythologĭa, y este del gr. μυθολογία) tiene dos sentidos: “Conjunto de mitos de un pueblo o de una cultura (…) [y] Estudio de los mitos” (DRAE, 2011).
Por tanto, “mitología” vendría  a significar tanto la compilación las  narraciones que tengan categoría de  mito, así como el  estudio sistematizado y objetivo de dichos mitos[6]. Por lo tanto, la mitología es un conjunto de recopilaciones y estudios en torno a dichas recopilaciones en la que se vierten interpretaciones sobre el significado de los símbolos y hechos que son referidos. Desde esta óptica desacralizadora, la mitología es el estudio organizado de  los mitos. También presenta diversas teorías y vertientes.

II.         LAS TEORÍAS MITOLÓGICAS

2.1.       Teorías mitológicas durante el siglo XIX

El Historicismo consideró a las historias reales modificadas y alteradas por el paso del tiempo. Esto nos parece errado desde una perspectiva actual, donde se ha delimitado dicha noción para referirse al término “leyenda”. Así, Schliemann, descubrió Troya, porque pensaba que los poemas homéricos eran verídicos, así como las ciudades que se nombraban. Por otra parte, autores como Gilbert Pilot estableció la ruta real que se narraba en la Odisea, desde Troya hasta Ítaca.
Otra forma de teorizar los mitos durante el siglo XIX fue el Alegorismo: el mito como forma de expresar conceptos y realidades de forma poética. La que tuvo más relevancia fue la alegoría natural; ésta hace referencia a la lucha entre los dioses de los fenómenos de la naturaleza (Reyes, 2008, p. 17).
Otra corriente del siglo XIX fue la Mitología comparada. Desarrollada por Max Müller que en 1856 publicó la obra Comparative mythology (Mitología comparada). En el s. XIX se dan grandes logros en el área de la gramática comparada, se desarrolla el estudio de las lenguas antiguas (sánscrito, latín y griego) y se llega a la conclusión de que todas parten de un mismo idioma: el indoeuropeo. Se cree que la mitología podía explicarse a través de las ciencias del lenguaje, pues los dioses indoeuropeos también guardaban cierta relación. Las divinidades de los pueblos europeos eran divinidades celestes, y la etimología aclara el sentido primitivo de su origen, pues éstas surgen de dar nombre a los fenómenos atmosféricos, se les atribuye una personificación, humanizándolas primero para, posteriormente, narrar leyendas a partir de ellas, y se termina por divinizarlas.  
Por último, durante el siglo XIX, aparece el Evolucionismo que asume la evolución cultural de la mitología como eje del proceso histórico, social y filosófico. Lo más primitivo sería el animismo, de ahí se evoluciona al politeísmo (el escalón en el que se encuentra la mitología griega) para llegar por último al monoteísmo. 

2.2.        Teorías mitológicas durante el siglo XX

A manera de continuación del evolucionismo decimonónico, a principios del siglo XX aparece una importante obra antropológica, The golden bough (La rama dorada) de James George Frazer, en ésta también tiene cabida la mitología, y la evolución seguida sería magia, religión y ciencia. Con magia se referiría a la intención de controlar los hechos de la naturaleza mediante ciertos ritos y procedimientos: éste sería el punto en el que se encontraría la mitología griega.
El Simbolismo, otra corriente, considera al mito como una forma de expresar, comprender y sentir el mundo y la vida, diferente de cómo lo haría la lógica[7]. El mito tiene un lenguaje más emotivo y lleno de imágenes y símbolos que expresa algo que no puede traducirse al lenguaje corriente. Las imágenes del pensamiento mítico no se dirigen al entendimiento, sino a la fantasía y a la sensibilidad, por eso tienen una fuerza expresiva intraducible. Se hicieron también interpretaciones desde el campo de la psicología: Freud y Jung estiman que las imágenes oníricas son una expresión del subconsciente.
Por otra parte el Funcionalismo valora la función social que la mitología desempeña en la vida cotidiana. El sentido del mito es fundamental para expresar los usos tradicionales y las normas de convivencia, prestándoles una justificación narrativa avalada por la tradición y aceptada por todos.
Con una perspectiva renovada, surge la Nueva Mitología Comparada que también parte de la comparación de los pueblos indoeuropeos, pero no desde el punto de vista de las lenguas, sino de su estructura social. Observa que en estos textos pervive una estructura ideológica constante. Hay una concepción general de la sociedad en tres grupos, cada uno con una función propia. Un grupo es el constituido por el sacerdote-líder, con soberanía mágica y jurídica, otro grupo es el guerrero, que tiene la fuerza física, y por último el trabajador al que pertenece la fecundidad y la laboriosidad. Los mitos de los pueblos indoeuropeos reflejan esta estructura jerárquica; es una teoría que todavía tiene muchos seguidores, aunque surgió en 1920, con Dumezil.

Fruto del auge del Estructuralismo, surge su correspondiente en la teorización de los mitos, corriente considera que bajo una aparente narración, el mito revela significados en su estructura profunda que se repiten en muchas ocasiones. El análisis destaca tres aspectos: el reconocimiento de la utilidad de datos históricos específicos; la investigación sistemática de los temas míticos y su lugar en la cultura, el pensamiento y la ideología; y la confrontación entre mito y ritual. 
Finalmente, tenemos el Eclecticismo como tendencia actual que expone que lo característico del mito es su ejemplificación, el pertenecer al mundo de los recuerdos, el ser algo que se cuenta y se acepta colectivamente y está en las tradiciones del pueblo. La distancia frente al logos es la marca de estos relatos.



III.           teorías sobre los mitos aplicadas al mundo andino

La escuela alemana –cuyo exponente referencial es Max Müller– explica los mitos principalmente como alegorías de los fenómenos naturales, meteorológicos o cósmicos. Esta perspectiva, empero, no es posible de ser considerada como abarcadora de la mayoría de los mitos en el mundo andino, solo lo sería de una parte de dichos mitos, ya que si adecuáramos a la explicación la infinidad de mitos andinos y sus respectivas variantes, a las limitadas dicotomías o secuencias prototípicas que describe esta vertiente. Como bien se indica: “(…) sería forzado ver todos los combates como alegorías del enfrentamiento de la aurora con la noche, y todas las muertes y sacrificios como expresiones del ciclo de las plantas” (Reyes, 2008, p. 16).
Desde su perspectiva sociológica, Malinowski hace notar las relaciones entre los mitos y los intereses políticos, pero no logra entrever las connotaciones que producen amplios significados simbólicos. A pesar de ello, sus estudios nos permiten comprender la vigencia de mitos, como modo de interpretación global, los relaciona con la institución de los ritos por ejemplo (Reyes, 2008, pp. 17-18).

Por otro lado el rumano Mircea Eliade propone una sacralización del tiempo en que transcurre el mito por lo que el humano se distingue claramente del momento cosmogónico que protagonizan los dioses. Este ámbito sagrado va más allá de la dimensión profana del ser humano común. Esto no sería aplicable a los mitos andinos. En opinión de Reyes: “El antiguo pensamiento indígena [americano] no separa de este modo las esferas sagrada y profana. El mito no tiene una relación externa con el hombre (…) sino que (…) el hombre está de antemano instalado en una existencia sacralizada en el ámbito del mito” (2008, p. 28). Un escollo difícil de sortear es la diferencia en las conceptualizaciones mediante los que se diferencian entre sí los modos de conocimiento contrapuestos: occidental y andino. Respecto a este inconveniente, Ortiz Rescaniere señala que
“No obstante (…) lejos estoy de pensar que el hombre urbanizado no tenga nada que ofrecer al ágrafo. Mucho es lo que puede enseñarle, pero asimismo, infinitas son las lecciones que ese otro, poseedor también de una experiencia milenaria, podría dar al civilizado. Si bien no creo que haya una diferencia sustancial entre pensamiento  moderno y pensamiento mítico, las diferencias entre ambas manifestaciones son evidentes a nivel de la formulación. Los indígenas peruanos comprenden con dificultad el contenido de los conceptos Revolución o Dialéctica. Tampoco entiende el hombre de nuestra capital [Lima] el significado de términos como “el mundo se va a voltear”, “cuando el hijo del Inka [sic] esté mayor y ande”, y lejos está de sospechar que tales frases encierran conceptos próximos y equivalentes al de Revolución y al de Dialéctica” (Ortiz, 1973, pp. 3-4).
           
Es por ello que debemos tratar de comprender las equivalencias, continuaciones y evoluciones que ha tenido el pensamiento mítico prehispánico a través del proceso histórico que comenzó con la llegada de los españoles en 1532. Ejemplos de este hallazgo de continuidades lo encontramos, por ejemplo, en Pachacamac y el Señor de los Milagros: una trayectoria milenaria de María Rostworowski de Diez Canseco, autora que refiere:
Una trayectoria milenaria es la que hemos seguido en este trabajo. Nuestros instrumentos han sido principalmente los mitos y tradiciones orales y las crónicas de los españoles que llegaron a estas tierras en el siglo XVI (…) Ello se debe a las  hondas raíces indígenas, incrustadas en un pasado mítico y legendario, que persisten a pesar de los avatares de la invasión y del asentamiento virreinal (…) comprender cómo un dios andino se proyecta con uno de sus atributos hasta nuestros días. El miedo sigue siendo el hilo conductor entre el ayer, el hoy y el mañana, entre la tenebrosa divinidad andina [Pachacamac] y la resplandeciente imagen del Cristo de Pachacamilla (Rostworowski, 1992, pp. 161-162).
           
Trabajos como el realizado por la investigadora María Rostworowski nos permitirán comprender mejor los sutiles y, a veces, soterrados vínculos entre formas de pensar actuales y mitos precolombinos. Este es uno de los motivos principales que debe incentivar a la investigación de temas como este en nuestro ámbito socio-cultural.


[1]           Este término derivó al latín “mythos” que a su vez significa: “relato” o “cuento”.
[2]           Las cursivas y las mayúsculas al interior de la cita son originales.
[3]          El mito trata generalmente (pero no siempre) sobre la irrupción de la divinidad en la vida de los hombres, normalmente con una finalidad fundacional (creando la vida, un territorio, enseñando algo, etc.: “fundando” algo donde antes no existía absolutamente nada). Ese es el “mito fundacional”, el gran modelo del mito (pero no el único: también hay mitos de destrucción y muerte (diluvio, juicio final, Apocalipsis) e incluso algunos filosóficos (Sísifo, eterno retorno). Sea de la variedad que sea, el mito narra algo extraordinario, que se sale de la vulgaridad de todos los días y que es majestuoso y digno de ser recordado por ésta y por las generaciones futuras.
[4]         La mitología aparece de manera prominente en la mayoría de las religiones y, de igual modo, la mayoría de las mitologías están relacionadas con, al menos, una religión.
[5]       A lo largo de todo el desarrollo de la cultura griega, el rico mundo de la mitología inspiró a poetas y artistas; incluso hoy sigue siendo fuente de inspiración. Diversos autores, entre dramaturgos, filósofos, poetas y narradores como Homero, Hesiodo, Esquilo, Sófocles, Eurípides, Platón, Virgilio, Ovidio, Dante Aliguieri, Garcilaso de la Vega, William Shakespeare, Luis de Góngora y Argote, Juan Espinoza Medrano, Johan Wolfang von Goethe, Miguel de Unamuno, James Joyce, Jorge Luis Borges, Konstantino Kavafis, etc., han dado universalidad a los motivos mitológicos. Igualmente, en las culturas de todo el mundo (orientales, europeas y americanas), se dieron este tipo de manifestaciones religiosas y así mismo, han quedado muestras tales como epopeyas, leyendas, mitos y crónicas, etc., que dan cuenta de esto.

[6]        El mito transcurre no en un tiempo profano, sino sagrado: no se sabe exactamente cuándo ocurrió, porque el tiempo sagrado está  –por definición– fuera de la esfera humana.
[7]     Siguiendo la línea de Levi-Strauss, todo mito tiene su propia lógica y sus propios motivos, que son totalmente ajenos al modelo positivista de nuestros días.

BIBLIOGRAFÍA:

  • Ortiz Rescaniere, Alejandro. De Adaneva a Inkarri. Una visión indígena del Perú. Lima: Retablo de papel, 1973. 191 pp.  
  •  Reyes, Luis Alberto. El pensamiento indígena en América: los antiguos andinos, mayas y nahuas. 1.ª ed. Buenos Aires: Biblos, 2008. 329 pp.

    • Real Academia Española. Diccionario de la Real Academia Española [en línea]. España. [Fecha de consulta: 11 de octubre de 2011]. Disponible en: rae.es
    • ROSTOROWSKI, María. Pachacamac y el Señor de los Milagros: una trayectoria milenaria. 2.ª ed.  Lima: IEP, 1992.  214 pp. 

    martes 25 de octubre de 2011

    CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE LITERATURA AFROPERUANA Y AFROLATINOAMERICANA HOMENAJE A ANTONIO GÁLVEZ RONCEROS

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    UNIVERSIDAD NACIONAL FEDERICO VILLARREAL
    GRUPO DE ESTUDIOS LITERARIOS LATINOAMERICANOS ANTONIO CÂNDIDO (GELLAC)

    PROGRAMA

    Lima, 26, 27 y 28 de octubre de 2011



    MIÉRCOLES 26

    Auditorio principal de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM 

    (Av. Universitaria /Av. Germán Amézaga s/n. Ciudad Universitaria)

    3:00 p.m. Inscripción de asistentes


    3:30 p.m. Inauguración del Congreso. Palabras de Richard Leonardo Director del Grupo de Estudios Literarios Latinoamericanos Antonio Cândido (GELLAC)


    3:40 p.m. Palabras de Marcel Velázquez Castro Director del Instituto de Investigaciones Humanísticas (I.I.H.)




    3:50 p.m. CONVOCATORIA DE NÚMERO MONOGRÁFICO DE LA REVISTA NEGRITUD: “REPENSANDO LO AFROPERUANO”


    4:00 p.m. MESA 1. ETNICIDADES: ESCRITORAS/ES E INTELECTUAIS AFROLATINAS/OS
    • Florentina Silva Souza (Universidade Federal da Bahia, Brasil): Autorrepresentação e intervenção cultural em textualidades afro-diaspóricas.
    • Maria Cândida Ferreira (Universidad de los Andes, Colombia): Imágenes del silencio.
    • Sergio Andrés Sandoval (Universidad de los Andes, Colombia): La poesía de una mujer afroindomulata: en memoria de Edelma Zapata Pérez.
    • Karina Soledad Marín (Universidad de los Andes, Colombia): Muslo de la noche: mujer negra y autorrepresentación.

    5:30 p.m. MESA 2. NICOMEDES SANTA CRUZ Y LEONCIO BUENO: LA POESÍA AFRODESCENDIENTE DE LOS AÑOS 50

    • Yesabeth Muriel Guerrero (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): Un replanteamiento de la peruanidad a partir de la identidad afroperuana, en la poesía de Nicomedes Santa Cruz.
    • Natalia Storino (Universidad Nacional de Córdoba, Argentina): Nicomedes Santa Cruz: de la negritud peruana a la heterogeneidad continental.
    • Milagros Carazas (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): Lo afroperuano en la poesía de Leoncio Bueno.

    6:40 p.m. MESA 3. GÁLVEZ RONCEROS, GREGORIO MARTÍNEZ Y CHARÚN-ILLESCAS. ESCRITURAS DESDE LO AFROPERUANO

    • Aura Duffé Montalván (Universidad Rennes 2 Bretaña, Francia): En búsqueda de una especificidad del habla negra. Análisis discursivo de ciertas obras de Antonio Gálvez Ronceros y Gregorio Martínez.
    • Richard Leonardo (Universidad Nacional Mayor de San Marcos - Universidad Nacional Federico Villarreal - GELLAC): Hipersexualización y negritud en Malambo de Lucía Charún-Illescas, o, el logro de la agencia por medio del esencialismo estratégico.

    7:30 p.m. MESA 4. ANTONIO GÁLVEZ RONCEROS Y MONÓLOGO DESDE LAS TINIEBLAS
    • Néstor Tenorio Requejo (Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo) y W. Antonio Vásquez Rodríguez (ISPP Filiberto García Cuéllar): Cuento moderno y retrato en Monólogo desde las tinieblas de Antonio Gálvez Ronceros.
    • Maria De Lourdes Otero Brabo Cruz (UNESP – Universidade Estadual Paulista – campus de Assis, Brasil): El Negro: Palabra, comando y acción en Monólogo desde las Tinieblas.

    JUEVES 27

    Casa de la Literatura Peruana
    (Jr. Ancash 207, Centro Histórico de Lima. Antigua Estación de Desamparados)



    3:00 p.m. Circuito de Salas de la Casa de la Literatura Peruana (Recorrido especial para ponentes)




    3:50 p.m. MESA 5. OTRAS OTREDADES: LITERATURA Y VISUALIDAD MAPUCHE

    • Iván Baeza Barra (Universidad de Concepción, Chile): La idea de Dios en dos mundos: Jaguar azul de Jorge Díaz.
    • Mabel García Barrera (Universidad de La Frontera, Chile): Literatura y arte mapuche actual: metáforas del extrañamiento y la violencia hegemónica.
    • Sonia Betancour (Universidad de La Frontera, Chile): Poesía y visualidad mapuche. Articulaciones de un sistema artístico-cultural.

    5:00 p.m. MESA 6. CLORINDA MATTO DE TURNER, GREGORIO MARTÍNEZ Y VICTORIA SANTA CRUZ. REPRESENTACIONES E IDENTIDADES SOBRE / DESDE LO NEGRO

    • Lenin Lozano Guzmán (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): La verdadera ‘ave sin nido’: Espíritu Cadenas como ‘modelo ético’ en Herencia de Clorinda Matto de Turner.
    • Gabriela Javier Caballero (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): ¡Negra soy!: la experiencia del obstáculo como herramienta de transformación, de reconocimiento y de constitución de la conciencia étnica en Me gritaron negra.
    • Paul Bustamante Ramos (Universidad Nacional Federico Villarreal): La otredad étnica afroperuana en Canto de sirena de Gregorio Martínez.

    6.10 p.m. MESA 7. NICOLÁS GUILLÉN Y LA POESÍA AFROLATINOAMERICANA

    • Carolina Fernández Ortiz (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): Unícroma. La poética decolonial de Mónica Carrillo.
    • Milena Carranza Valcárcel (Centro de Acción Cultural Afroperuano): La literatura infantil como vehículo trascendental de identidad cultural orgánica. El caso de Por el mar de las Antillas anda un barco de papel de Nicolás Guillén.
    • Camila Haro Díaz (Universidad Austral de Chile) y Armando Carrasco Guerra (Universidad Austral de Chile): La mujer mulata en Sóngoro Cosongo: sexualidad y fertilidad.

    7:00 p.m. MESA 8. LITERATURA AFROCUBANA Y EL SUJETO ESCLAVISTA. TEORÍA Y PRAXIS DE LOS ESTUDIOS LITERARIOS AFROLATINOAMERICANOS
    • Rolando Núñez Pichardo (Centro de Estudios Antonio Maceo Grajales, Cuba): Algunas consideraciones sobre la literatura afrolatinoamericana en Cuba, en el cuento Cundió Brujería Mala, de Lidia Cabrera.
    • Marcel Velázquez Castro (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): El sujeto esclavista: balance y proyecciones de una categoría.


    VIERNES 28

    10:00 a.m. Visita guiada al Museo Nacional Afroperuano

    Casa de las Trece Monedas del Congreso de la República
    Jr. Ancash 542, Lima. (Sólo para ponentes. Previa concentración en la Casa de la Literatura Peruana 9: 30 a.m.)


    Casa de la Literatura Peruana

    (Jr. Ancash 207, Centro Histórico de Lima. Antigua Estación de Desamparados)


    3:00 p.m. Presentación de libros de AMBOS editores (Chile)

    "A Punto de Reventar" novela de Frankétienne; "Islas del Futuro/ Rêvitude" poesía de Jean Jacques Pierre Paul (edición bilingüe) y "Haití, 1492-1825” de Victor Schoelcher.

    • Presenta y comenta: Mercedes Bustamante Sivilicic (Directora AMBOS editores).

    3:45 p.m. MESA 9. GÁLVEZ RONCEROS, GREGORIO MARTÍNEZ, DIEZ CANSECO Y ARGUEDAS. MASCULINIDADES, RACISMOS Y RESISTENCIAS EN LA NARRATIVA PERUANA DEL SIGLO XX

    • Juan Manuel Olaya Rocha (Universidad Nacional Federico Villarreal - GELLAC): El fracaso de los mecanismos de control social ante la estrategia afroperuana. El caso de Antonio Gálvez Ronceros.
    • Antonio Rodríguez Flores (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): ¡Por ti es que tengo vergüenza! Literatura y realidad afrodescendiente en dos cuentos de Julio Ramón Ribeyro.
    • Eduardo Huaytán Martínez (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): La violencia del juego adolescente en dos cuentos peruanos: El trompo de José Diez Canseco y Los escoleros de J.M. Arguedas.
    4:50 p.m. MESA 10. IDENTIDAD, REPRESENTACIÓN Y ORALIDAD AFRODESCENDIENTE
    • Sara Viera Mendoza (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): En busca de nuestras raíces africanas: Los conflictos de la identidad en la tradición oral de Pisco.
    • Judith Paredes Morales (Universidad Nacional Federico Villarreal - GELLAC): Construcción de identidades en 101 cuentos de nuestros abuelos africanos de Cecilia Granadino.

    5:40 p.m. MESA 11. FRANTZ FANON, AIMÉ CÉSAIRE Y EL PROBLEMA DE LA NEGRITUD
    • Elena Oliva Oliva (Universidad de Chile): Aimé Césaire y el discurso de la negritud.
    • Victor Quiroz (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): Vigencia del pensamiento de Frantz Fanon.

    6:30 p.m. MESA 12. REPRESENTACIONES RACIALES Y PENSAMIENTO AFRODESCENDIENTE

    • Rubén Quiroz Avila (Universidad Nacional Mayor de San Marcos): Entre la escoba y la sangría: Fray Martín de Porres a través de José Manuel Valdez.
    • Maud Delevaux (Universidad Paris Ouest Nanterre La Défense, Francia): Entre disonancias y convergencias: las representaciones de los afroperuanos.

    7:20 p.m. MESA CENTRAL

    • ANTONIO GÁLVEZ RONCEROS
    • Antonio González Montes (Universidad Nacional Mayor de San Marcos)

    8:10 p.m. CLAUSURA DEL CONGRESO




    FECHAS Y LUGARES
    26 de octubre:
    Auditorio principal de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM.
    Av. Universitaria /Av. Germán Amézaga s/n (Ciudad Universitaria)

    27 y 28 de octubre:
    Casa de la Literatura Peruana
    Jr. Ancash 207, Centro Histórico de Lima. Antigua Estación de Desamparados.

    HORAS
    3:00 p.m. - 8:00 p.m.
    INSCRIPCIONES AQUÍ

    COMISIÓN ORGANIZADORA
    Grupo de Estudios Literarios Latinoamericanos “Antonio Cândido” (GELLAC)

    Direcciones de Internet:

    AUSPICIADORES
    Embajada del Ecuador en el Perú
    Instituto de Investigaciones Humanísticas (I.I.H.) UNMSM
    Casa de la Literatura Peruana
    Centro de Estudios Literarios Antonio Cornejo Polar
    Red Malunga de Investigación Afrodiaspórica (Universidad de los Andes, Colombia)

    martes 9 de agosto de 2011

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    PROGRAMA

    MIÉRCOLES 17 DE AGOSTO
    Instituto Riva-Agüero

    6:00-6:30 pm. Ceremonia de inauguración
    Dr. José de la Puente Brunke, Director del Instituto Riva-Agüero, IRA
    Dra. Patricia Martínez, Decana de la Escuela de Posgrado PUCP
    Dr. Juan Marchena Fernández, Coordinador del Master/Doctorado de Historia de América: Mundos Indígenas, UPO
    Dr. Georges Lomné, Director del Instituto Francés de Estudios Andinos, IFEA
    Dra. Claudia Rosas Lauro, Coordinadora de Internacionalización, Escuela de Posgrado PUCP

    6:30-7:05 pm. Conferencia Inaugural a cargo del Dr. Juan Marchena Fernández (Universidad Pablo de Olavide, Sevilla)
    “Pablo de Olavide, ilustrado peruano en la Europa de fines del siglo XVIII”

    7:05 pm. Cóctel de Inauguración

    JUEVES 18 DE AGOSTO
    Instituto Riva-Agüero

    Mesa 1: Alcances y límites de la Ilustración en el mundo hispánico
    Moderador: Dr. Juan Carlos Estenssoro (Universidad de Lille-III)

    3:00-03:30 pm. Dr. Justo Cuño Bonito (Universidad Pablo de Olavide, Sevilla) “Lo posible y lo probable en el pensamiento de la Ilustración Americana a finales del siglo XVIII e inicios del XIX”

    03:30-04:00 pm. Dra. Margarita Rodríguez (Centro de História de Além-Mar, Universidade Nova de Lisboa) “La Ilustración posible en la Lima setecentista: debates sobre el alcance de las Luces en el mundo hispánico”

    04:00-04:30 pm. Dra. Claudia Rosas Lauro (Pontificia Universidad Católica del Perú) “Los límites de la Ilustración. Pablo de Olavide, los ilustrados peruanos y la Revolución Francesa”

    04:30-05:00 pm. Comentarios y debate

    05:00-05:30 Pausa-café

    Mesa 2: El Perú y la Lima de Olavide: imaginario y sociedad
    Moderadora: Dra. Margarita Rodríguez (Centro de História de Além-Mar, Universidade Nova de Lisboa)

    05:30-06:00 pm. Dra. Scarlett O’Phelan Godoy (Pontificia Universidad Católica del Perú) “Los incas en el imaginario de los viajeros, poetas y políticos ilustrados”

    06:00-06:30 pm. Dr. Jesús Cosamalón Aguilar (Pontificia Universidad Católica del Perú) “El entorno social de Pablo de Olavide. La ciudad de Lima en el siglo XVIII”

    06:30-07:00 pm. Comentarios y debate

    VIERNES 19 DE AGOSTO
    Instituto Riva-Agüero

    Mesa 3: Ciencia ilustrada, arquitectura y terremoto de 1746
    Moderador: Dr. Justo Cuño Bonito (Universidad Pablo de Olavide, Sevilla)

    3:00-3:30 pm. Dra. Nayibe Gutiérrez (Universidad Pablo de Olavide, Sevilla) “Ciencia y Técnica en la Ingeniería Española en América en el período de la Ilustración”

    3:30-4:00 pm. Dr. (c.) Sandro Patrucco Nuñez (Pontificia Universidad Católica del Perú) “Evolución de la arquitectura palacial limeña durante el siglo XVIII”

    4:00-4:30 pm. Dr. Pablo Ortemberg (Universidad de Buenos Aires-CONICET) “La proclamación de Fernando VI en Lima: entre la catástrofe, la rebelión y el autoelogio del virrey”

    04:30-05:00 pm. Comentarios y debate

    05:00-05:30 pm. Pausa-café

    Mesa 4: Ilustración e independencia en el mundo hispánico
    Moderador: Mag. Nelson Pereyra (Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, Ayacucho)

    5:30-6:00 pm. Dra. Silvana Carozzi (Universidad Nacional del Rosario) “Los jacobinos rioplatenses y la recepción de Rousseau”

    6:00-6:30 pm. Dr. Georges Lomné (Instituto Francés de Estudios Andinos, Lima) “Ilustración y espíritu de independencia. En el orbe de Lima: la reasunción del republicanismo clásico en Quito”

    6:30-7:00 pm. Comentarios y debate

    7:15 pm. Clausura: Balance y perspectivas
    A cargo de los coordinadores del Congreso: Dra. Claudia Rosas Lauro (PUCP), Dr. Juan Marchena Fernández (UPO) y Dr. Georges Lomné (IFEA).

    Inscripción: Para la comunidad PUCP y el público dando clic AQUÍ 










    jueves 4 de agosto de 2011

    Conferencia de Juan Vitulli sobre Juan Espinosa Medrano en San Marcos

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    El Instituto de Investigaciones Humanísticas y la Red Literaria Peruana invitan a la comunidad académica a la conferencia "Soberbia derrota: la construcción de la autoridad letrada en el Apologético de Juan de Espinosa Medrano" del Dr. Juan Vitulli. La conferencia será comentada por el Dr. Carlos García-Bedoya. Este evento se llevará a cabo el viernes  12 de agosto de 2011 a las 11:00 horas en el Repertorio Bibliográfico de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. El ingreso es libre y se repartirá material a los asistentes.

    La conferencia abordará las estrategias escriturales de autorización que Espinosa Medrano utiliza para construir su propia figura de intelectual barroco. Principalmente destacará cómo la exégesis propuesta por el Lunarejo sobre la palabra gongorina es una instancia de reflexión en torno de los límites y los alcances de la función del intelectual en el Barroco hispánico. En este caso en particular, el apologista peruano busca definirse tanto como interlocutor válido de la autoridad letrada metropolitana (demostrando su magno conocimiento de la tradición poética ibérica) al mismo tiempo que intenta destacar la validez de su excentricidad geográfica e histórica, mediante la afirmación de su carácter de letrado criollo/americano que es capaz de defender al poeta cordobés frente a ataques extranjeros.

            Juan  Vitulli es egresado de la carrera de Letras de la Facultad de Humanidades y Artes de Universidad Nacional de Rosario. Realizó su maestría y doctorado en Vanderbilt University. Actualmente es profesor de literatura española del Siglo de Oro en University of Notre Dame (Indiana, USA). Sus intereses académicos giran en torno de la cultura del  barroco en su dimensión transatlántica. Junto con David Solodkow editó Poéticas de lo criollo. La transformación del concepto criollo en las letras hispanoamericana (2009). Recientemente ha  editado y prologado Amar su propia muerte de Juan Espinosa Medrano (2011).

    sábado 9 de julio de 2011

    Entre los límites de dos estéticas y el tránsito hacia una nueva era: apuntes sobre la tensión entre la formación de la identidad peruana y el proceso emancipador a través de la literatura

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    I.      La Ilustración y el Reformismo borbónico eN EL PERÚ DE INICIOS DEL PERIODO INDEPENDENTISTA.

                La Ilustración llega a la América Española paralelamente a las reformas borbónicas. Por lo tanto es necesario que en cualquier acercamiento a la historia y cultura del Perú colonial tardío se tome en cuenta el contexto de las reformas borbónicas y su impacto en los territorios coloniales hispanos.
    En la interrelación entre el contexto socio-político y el cultural-ideológico de fines del siglo XVIII e inicios de XIX debemos tomar en cuenta que el proceso y finalización del proceso independentista es parte del espectro histórico de las naciones hispanoamericanas, centrándose sobre todo en el aspecto sociopolítico. Como sabemos, la literatura peruana es el resultado de diversos (y conflictivos) procesos que generan una amplia gama de matices temáticos e ideológicos, así como variadas líneas de desarrollo que tienen en este periodo un momento de ajuste muy importante, especialmente en el ámbito de la cultura de la clase letrada hegemónica (criolla-mestiza) que conformará al sector social que representará a la élite de poder en la primera etapa del periodo republicano. Es por eso que la configuración de las primeras burguesías nacionales, influenciadas por la Ilustración, es determinante para consolidar la identidad nacional germinal que permitirá una conciencia capaz de recepcionar, asimilar y reformular las nuevas ideas y, a su vez, alzarse como el sector dirigente que lidere el ánimo resentido y desengañado de las masas populares. Se debe considerar por tanto esta ideología −entre el reformismo y el separatismo− como un importante referente que aparece −implícita o explícitamente− en el discurso de esa clase dirigente, que se asienta en la escena con novedosos ideales y proyectos que sólo podrían cumplirse desligándose del yugo español (Oviedo, 315-316). Por tanto, es innegable la trascendencia de la clase ilustrada criolla como catalizadora de la ideología ilustrada –asociada al liberalismo– hacia una identidad nacional que alentó la conclusión del proceso emancipador.
                El reformismo ilustrado hispano significó un proceso de racionalización y centralización administrativa, con el objetivo de robustecer el poder de la monarquía absoluta. El desarrollo de esta ideología en la zona de influencia periférica genera desarrollos singulares entre la clase letrada (criollos y mestizos), en la cual las novedades ideológicas se propagaron y asimilaron de modo original, principalmente en los centros de estudio superior (en Perú fue el Convictorio de San Carlos), de la prensa (como es el caso del Mercurio Peruano) y de las Sociedades de Amigos del País (que en toda la América española pasaron de la docena). Es evidente que las clases criolla y mestiza letradas se favorecieron con las luces que trajo la Ilustración, ya que culminaron de asumir una conciencia autónoma, su ubicación como sujetos históricos, con un territorio y origen genealógico asociados a la Metrópoli, pero que se distinguían de la clase de poder de ésta en sus perspectivas e intereses. Por lo tanto, el impacto histórico de las Reformas Borbónicas en las colonias hispanoamericanas ha sido reformulado, ya que en la actualidad se piensa que dichas reformas no fueron aplicadas con la firmeza suficiente y que por lo tanto no pudieron “reformar” efectivamente el panorama económico-administrativo colonial, siendo más bien, el único – y no deseado por la dinastía Borbón− efecto fue darle a la clase criolla-mestiza letrada un espaldarazo que consolidó su madurez y confianza para iniciar efectivamente el proceso independentista (Fisher, 64).       
    Se suma a esto el hecho de que si bien la Ilustración había sido un eficaz instrumento a favor del reformismo borbónico en la península, el clima ideológico alterado por la Revolución Francesa (1789) produce una radicalización de signo opuesto que genera la aparición del movimiento liberal en España y del movimiento independentista en la América española. A fines del siglo XVIII, el nacionalismo criollo en ciernes se había definido mejor a partir de los diversos −y favorables− factores del contexto colonial hispano, tales como: las divisiones en el sistema administrativo de la metrópoli, los enfrentamientos económicos entre las diversas zonas coloniales, el resentimiento acumulado por la postergación de los criollos y mestizos a los cargos de importancia, la exacerbación del nacionalismo generado por la Ilustración que difunde entre el público lector los ingentes recursos naturales (Mercurio peruano), etc., son elementos del contexto que permiten avisorar la relativa madurez de una identidad nacional que había venido incubándose durante casi tres centurias y que sólo llegaría a un deseado nuevo estadío de desarrollo por medio de la consecución de la independencia político-administrativa (Lynch, 57).          
                Consecuentemente, la reflexión acerca de la identidad nacional que conllevan la influencia de la Ilustración entre la clase media hispanoamericana –ideas que habían empezado a forjarse en el siglo XVII–, alcanzó una renovada autonomía bajo el acervo ideológico recogido por el público lector de las luces del pensamiento ilustrado, asociándose en los españoles americanos y mestizos letrados esta renovación en el pensamiento a la toma de conciencia de su identidad americana que va a permitir el fermento de los ideales independentistas que se traducen en abiertas insurrecciones armadas y movimientos sediciosos durante la parte final del siglo XVIII, especialmente en Perú, donde no se pudo hacer avances efectivos hacia la independencia política, al ser el virreinato peruano el eje del poder español en América. Es conocido que la mayoría de los criollos del virreinato del Perú no adoptó la posición separatista, al menos no como actitud política abierta (Fisher).

    II.           EL MOVIMIENTO NEOCLÁSICO EN LA LITERATURA PERUANA.

                Es sabido que la configuración de las identidades nacionales hispanoamericanas se afianza desde los albores del proceso emancipador hasta la culminación del mismo y que el periodo que abarca éste enmarca a su vez el movimiento neoclásico, un arte que busca su ideal estético en la armoniosa conjunción entre la racionalidad y el equilibrio de inspiración clásica, creando una estética didáctica, apegada al sentido racionalista del arte y con una notoria finalidad pedagógica-moralizadora.
                En el medio hispanoamericano se tamizará está perspectiva por medio de la poesía patriótica (Oda la victoria de Junín de Olmedo y Oda a la libertad de Melgar), la fábula política (Fábulas de Melgar); y el libro de viajes con intención crítica (El Lazarillo de los ciegos caminantes de Carrió de la Vandera). El principal propósito de estos textos es criticar soterrada (mediante la aparente prosecución de modelos en boga) o abiertamente (en el caso de los pasquines y la diversa gama de literatura subversiva) el sistema de dominio colonial, socavando su legitimidad en el imaginario del público lector, fortaleciendo a su vez la identidad autónoma de los criollos y mestizos letrados, sobre todo mediante la utilización de diversos niveles de la satirización de instituciones, arquetipos, etc., asociables a la decadencia del sistema colonial.
    Es evidente, por lo tanto, que dentro de la cultura criolla de élite, el movimiento neoclásico juega un rol muy importante, al adaptar la nueva actitud criolla –ilustrada, liberal y  nacionalista– a términos estéticos, determinando que el medio de expresión artística denominado “literatura” se articule con el contexto sociocultural.
                Considerando lo anterior y centrándonos al ámbito peruano, debemos tomar en cuenta que el Neoclasicismo es un movimiento clave en la configuración de la literatura peruana, especialmente por haber sido un movimiento cuyo desarrollo abarca1: el periodo de Estabilización colonial (en su última etapa), el periodo de la Crisis del Régimen Colonial (con la producción literaria de varios autores y, sobre todo, la actitud humanista ilustrada del Mercurio Peruano); y la primera etapa de la República (entendiendo al Neoclasicismo como paradigma del Costumbrismo, de actitud didáctico-moralizadora y respetuoso de las reglas clásicas, especialmente en el teatro2).  
                El inicio del periodo republicano, ubicado cronológicamente en la primera parte del siglo diecinueve, es el ámbito en que se establecen los lineamientos ideológico-discursivos que viabilizan los derroteros que seguirá el imaginario sociocultural de la nación peruana. Justamente el siglo XIX se inicia bajo la hegemonía del Neoclasicismo (residual) en tensión con el naciente Romanticismo (emergente). Esta confluencia afecta al primer movimiento literario del periodo republicano: el Costumbrismo, el cual extiende hasta mediados del siglo decimonónico su influencia en la configuración de la identidad literaria peruana. Como nos dice Oviedo: “El neoclásico dieciochesco se contagia con nuevos ideales, que alteran en cierta medida su signo original (…) la intensa preocupación por los fenómenos sociales y la realidad política” (338-339). Esta perspectiva de estudio del desarrollo del neoclasicismo significa a la vez su evolución (si entendemos la literatura peruana como continuidad) y su ocaso (si vemos el fin del movimiento neoclásico ortodoxo).

    III.    DESDE EL MERCURIO PERUANO HASTA ÑA CATITA: LOS ALBORES DEL PERÚ REPUBLICANO Y EL TRÁNSITO NEOCLASICISMO-ROMANTICISMO.
               
                El traslado de la estética neoclásica hasta la romántica se produce desde muy temprano en los albores de la literatura peruana: en revistas como el Mercurio Peruano, en la que la impronta ilustrada asociada con el neoclásico se ve tempranamente entremezclada con un embrionario nacionalismo y una identidad peruana que asoma entre líneas; en obras de autores clasificados dentro del periodo emancipador tales como Juan Pablo Viscardo y Guzmán (Carta a los españoles americanos, 1792), Pablo de Olavide (novelas cortas, sobre todo Teresa o el terremoto de Lima3), Mariano Melgar (en la evolución desde su etapa neoclásica hasta los yaravíes) y José Joaquín Olmedo (Oda a la victoria de Junín, 1825); así como en las obras de autores pertenecientes al primer movimiento literario del periodo republicano, es decir, el costumbrismo: Felipe Pardo y Aliaga (Frutos de la educación, 1830) y Manuel A. Segura (Ña Catita, 1845). El proceso fue lento, con horizontes entrecruzados y límites imprecisos. Tal como se determinó en la primera parte del presente estudio, la evolución abarca el lapso desde las últimas décadas del siglo XVIII hasta la primera mitad del siglo XIX.
                Un primer aspecto a ser tomado en cuenta respecto al panorama político e ideológico de fines del siglo XVIII es la llegada de las ideas ilustradas a Perú, a partir de su divulgación y amalgamiento al pensamiento criollo peruano por medio del Mercurio Peruano. Marcel Velázquez (16-17) conjuga los diversos aspectos a ser tomados en cuenta, tales como el público lector y el efecto de la recepción de las ideas ilustradas tanto en su ideología como en su horizonte de expectativas de lectura, así como la creación del espacio geográfico y sociocultural autónomos de la metrópoli que no llevan la idea de la independencia (separatismo) sino de la reforma de la administración colonial (reformismo).  Sin embargo, en este re-direccionamiento de ideas, se puede encontrar los rastros de los inicios de la identidad nacional a partir del proyecto criollo, que tras el fracaso de los más serios intentos de auto-independización (rebeliones de Túpac Amaru II y de Mateo García Pumacahua), llegará a ser el hegemónico en la conformación del Estado Peruano y la evolución sociocultural del concepto de “nación”. Velázquez resalta la trascendencia del Mercurio Peruano como publicación que configura la identidad peruana a partir de la perspectiva ilustrada, por lo que representa el pensamiento criollo ilustrado. Se puede colocar de modo paralelo el pensamiento ilustrado de Viscardo y Guzmán (1748-1798) en su Carta que expone una detallada dilucidación de la situación de autonomía de la clase criolla (españoles americanos) respecto a la metrópoli, perspectiva imbuida en la confluencia de la Ilustración, el liberalismo y el nacionalismo, el primero, movimiento ideológico en proceso de desarticulación en aquella época (Hazard); los segundos corrientes de pensamiento en ciernes que se experimentarán un progresivo incremento en su importancia según van a avanzando los acontecimientos del fines del siglo XVIII (Independencia de las Trece Colonias, Revolución Francesa, Invasión napoleónica a España, etc.).
                Pablo de Olavide (1725-1803) se alza en este periodo como una figura peculiar que sirve de punto de convergencia de diversos aspectos: su condición de criollo que se desenvuelve en el ámbito hispano a nivel administrativo-político-ideológico (Defourneaux); la posición –hacia el final de su vida– ecléctica entre la Ilustración y la religiosidad (Cristianismo ilustrado) que demuestra en su Evangelio en triunfo; su inserción tanto en la evolución de la novelística española como en –a través de esta– en los orígenes de la novelística peruana (Gutiérrez); y, finalmente, la imagen creada sobre él en la Europa ilustrada de fines del siglo XVIII, como el abanderado de la Ilustración en España y “mártir” del fanatismo religioso, título que Diderot le otorga y que dio paso al “Mito de Olavide” en la Europa de la Pos-ilustración (Carrasco). La evolución ideológica de Pablo de Olavide, detectable por medio de sus textos finales de creación literaria (novelas cortas), demuestra el deseo de difusión de los ideales ilustrados para lograr un cambio en las bases ideológicas de la sociedad, lo que lo enfrentó al tradicionalismo español. Esto enmarcado en el proyecto reformista de los Borbones, que afectó tanto a la Metrópoli (España) como a las colonias (Perú). No sería desentonado indicar que existe afinidad entre Olavide y la clase criolla peruana (por ejemplo, el pensamiento ilustrado del Mercurio Peruano), a la cual, por su origen y formación inicial, pertenecía. Tanto la obra de reflexión (Evangelio en triunfo, 1797) como la narrativa (novelas cortas, 1800-1829) vendrían a expresar una coincidencia entre Olavide y la clase letrada criolla del Perú que para la época de la publicación de las novelas cortas de Olavide (inicios del siglo XIX) había desarrollado una identidad relativamente autónoma, cimentada en la armonización del proyecto ilustrado del siglo XVIII y el espíritu liberal que aparece en la cultura occidental a fines del mismo siglo y que fue concretado estéticamente por el romanticismo de fines del siglo XVIII e inicios del siglo XIX en Europa; y en la tensión entre el neoclasicismo y el romanticismo, en el Perú, cuya identidad nacional estaba aún en pleno proceso de formación (Gutiérrez).
                Entrando al momento más álgido del periodo de la Emancipación, es conocido que la literatura adquiere matices políticos ya no tan soterrados, siendo el discurso reformista desplazado progresivamente por el discurso separatista. Empero, debemos anotar que cuanto menos notoria aparece la intención política, más significativa se torna la misma. La obra de Mariano Melgar (1790-1815) es emblemática en este aspecto, y otro tanto se podría decir de la obra de José Joaquín Olmedo (1780-1847). Del guayaquileño –disputado por las tradiciones literarias ecuatoriana y peruana– se podría indicar que presenta un paralelo con Mariano Melgar, ya que ambos proceden de una formación neoclásica, si bien Olmedo desarrolla la poesía patriótica de modo más extenso que el poeta de los yaravíes (Oviedo, 350-351). El evidente sentido didáctico-moralizador; la inserción en la preceptiva clásica, al cultivar la oda, especie lírica ortodoxa; en otras palabras, el respeto por la tradición culta de índole neoclásica que presenta su obra más reconocida, la Oda a la victoria de Junín, se entremezcla con el sentimiento patriótico, el nacionalismo y exaltación de la emoción personal del poeta, más cercanos al romanticismo que demuestra el texto.
                Mariano Melgar demuestra en sus Fábulas y en su Oda a la libertad un acercamiento a la ideología reformista asumida a partir de su –común entre la clase criolla-mestiza de clase media-baja− formación bajo preceptistas eclesiásticos liberales, cuyo ánimo subversivo contra el régimen colonial se había exacerbado desde finales del siglo XVIII por la devacle del poder eclesiástico en el mundo hispánico simbolizada expresamente con la expulsión de la orden jesuita. Sin embargo, luego de su estadía en Lima, el prócer cambia su posición política hacia el separatismo, breve e intenso momento de su vida, que fue segada prematuramente a partir de su decisión de apoyar efectivamente a la insurrección armada de Pumacahua. Melgar no llegó a expresar en sus textos literarios su opción política, demostrada de modo rotundo en su biografía y el trágico final de su vida signada por la tensión entre el ardor patriótico y la pasión amorosa que lo hacen el prototípico romántico que encarna la frase de Byron “La vida está hecha para amar a una mujer incomparable o para morir gloriosamente”. No es casual el eco que hace su breve recorrido biográfico con una máxima que sintetiza el apasionado primer romanticismo europeo de la época, ya que en sus reconocidos Yaravíes, Melgar logra un acercamiento a lo popular, lo tradicional, lo folklórico y lo sentimental, todos factores clave junto con la búsqueda de la libertad y el nacionalismo –expresados de modo contundente en su vida− que lo hacen el precursor del romanticismo peruano por antonomasia y autor que demuestra de modo emblemático la evolución desde el discurso –y su respectiva literatura− neoclásico-ilustrado relativamente ortodoxo, racional, crítico y didáctico (fines del siglo XVIII) hacia un discurso de perspectiva más liberal –y su respectiva literatura, y en el caso de Melgar, hacia una vida− comprometido visceralmente con los aspectos sociopolíticos del momento, y exultante de nacionalismo y ansias de libertad.
         Para culminar, revisaremos algunos aspectos de la literatura del Costumbrismo peruano, en el cual el Primer Militarismo generó que la literatura no pudiera desapegarse del todo de la intencionalidad política (comedias como El sargento Canuto de Segura y composiciones satíricas de Pardo y Aliaga), hecho que no logra opacar la mirada a la totalidad social limeña entre satírica represiva de Pardo y relativamente benévola de Segura que muestra una primera perspectiva de autoconciencia nacional al ser la sociedad reflejada la del Perú en su primera etapa de independencia. Así, la zamacueca, descrita en Frutos de la educación es una muestra de la perspectiva criolla hacia las clases populares, que expresa cierta noción de identidad nacional, al considerarse –por medio de la crítica– las prácticas sociales de los sectores populares (negros, mestizos e indios) subalternos, que demuestra en su producción literaria y que es equivalente –no tanto en propósito como en significado– al sentido de reivindicación de la lírica indígena de los yaravíes melgarianos. En Ña Catita de Manuel A. Segura, por otro lado, se muestra un cuadro de la clase criolla media en el que se debe tomar en cuenta las características configuradores (respeto de las unidades clásicas o el deus ex machina, por ejemplo) eminentemente neoclásicas del teatro de Manuel A. Segura –como en el teatro de Felipe Pardo y Aliaga–, así como su espíritu didáctico y de crítica social; y, por otro lado a la vez su apego a lo popular y el nacionalismo románticos. También es notorio la contraposición viejo/joven, en la figura tanto del enamorado Manuel y pretendiente Don Alejo, como en la madre (Rufina) y alcahueta (Ña Catita) que se oponen a la voluntad de los jóvenes (Juliana y Manuel).  Al igual que en las comedias de costumbres más renombradas de Moratín (El sí de las niñas y El viejo y la niña), la contraposición anciano/joven y la conformación del triángulo amoroso, son tópicos asociados a la irrupción de la literatura sentimental durante el siglo XVIII que dará pie al romanticismo decimonónico.
                Las obras enmarcadas en el movimiento costumbrista abren el panorama de la estratificada sociedad peruana a partir de la perspectiva criolla que ha estado formándose desde los albores del periodo independentista bajo el influjo de la Ilustración y el nacionalismo, la identidad nacional que se refleja en estos textos se expone a partir de la dinámica de liquidación del neoclásico y la acentuación del romanticismo en nuestra tradición literaria: la literatura –en tránsito– aparece como una proyección de la identidad nacional peruana todavía en plena formación.

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    WILLIAMS, Raymond. (1994). Sociología de la cultura. España, Ediciones Paidós Ibérica, S.A.




    1        El periodo de Estabilización colonial va de 1580 a 1780; el periodo de la Crisis del régimen colonial, desde 1780 hasta 1825; y el periodo de la República oligárquica desde 1825 hasta 1920 (García-Bedoya, 26-27).
    2   Sólo se debe recordar el respeto a las tres unidades clásicas, presencia del triángulo amoroso, la imposición paterna finalmente superada y el “deus ex machina”, en una obra emblemática como Ña Catita de Segura.
    3     En una reciente investigación (Gutiérrez, Heterogeneidad e Ilustración), me centro en tres de las novelas de Pablo de Olavide, entre ellas Teresa o el terremoto de Lima (París, 1829), demostrando la situación liminal entre la estética narrativa neoclásica  y romántica, y también determinando la pertenencia de su obra narrativa (novelas cortas) a la tradición novelística peruana.

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